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      Existe en la provincia de Burgos, en su parte suroriental, una subcomarca que llaman los Arauzos y que define el tránsito de la Sierra a lo que se señala como Ribera. Son tierras en las que el pino sigue siendo señor del paisaje y en las que existen fuentes y manantiales que buscan el Duero a través de algunos de sus afluentes. En dicha subcomarca están Arauzo de Miel, Arauzo de Salce, Arauzo de Torre y Aranzuelo o Arenzuelo. Estas villas aparecen documentadas en el siglo XI, hacia su segunda mitad, con la gráfica de Arauzo. Curiosamente, por las tierras del Arlanzón, aguas abajo de la ciudad de Burgos, se menciona el pueblo de Arabuzo a finales del siglo X.

    Todo esto nos hace suponer que durante el gobierno del Conde García Fernández (970-995) apareció por Burgos un caballero leonés o gallego, Arabuzo de nombre, que pobló algún punto entre Tardajos y Pampliega; pero que, buscando amplitud para sus proyectos, se trasladó él o su hijo a las zonas más castigadas por las correrías de Almanzor y que, tras la desaparición de éste (1002) fueron repobladas con nuevo dinamismo. Esa zona abarcaba el Alto Duero hasta Peñafiel, que durante el siglo XI adquirió la fisonomía política y económica que en parte conserva.

    Según ésta muy aproximada hipótesis Arauzo de Miel es obra de uno de dos colonizadores, de Arabuzo y de Gemelo o de Gemiel, nombre frecuente en aquellos tiempos y que se repite en la Ribera del Duero. En el año 1062, 10 de mayo, doña María Fortinez, realiza una magna donación de bienes al abad San García, del Monasterío de San Pedro de Arlanza y entre ellos menciona la hacienda que posee en Arabuzo de Gumiel, el alfoz de Clunia. Así entra en la historia Arauzo de Miel, tal como hoy llamamos a la villa, fundada por Arabuzo y su familia o socio Gumiel, acaso medio siglo antes, pues en 1062 ya está constituida y registrada la población.

    Arauzo de Miel nace encuadrada en el alfoz de Clunia, la importante ciudad romana que murió definitivamente en el periodo amerí. Coruña del Conde, el cual Conde bien puede ser don Gonzalo Fernández o su hijo Fernán González, sucederá a la imperial Clunia, como capital ejecutiva del alfoz. Vendrá luego la merindad como sistema administrativo y nuestro Arauzo pertenecerá a la de Santo Domingo de Silos.

    Junto a los tres Arauzos de la comarca que hemos señalado se hicieron otros poblamientos de los que algunos todavía subsisten. Así en el amplio término de Arauzo de Miel está Doña Santos (Domini Sancti), que son precisamente los Santos Cosme y Damián, titulares de su iglesia parroquial. Doña Santos, que pertenecía en el Alto Medievo al alfoz de Tabladillo, contaba en el año 1950 hasta 291 almas y figuraba en el Nomenclator como barrio de Arauzo de Miel. Otro lugar absorbido fue Bañuelos de Suso, en el pago que hoy llaman El Saltillo; también Tejerina, que fue de los monjes de Silos y de la que todavía hace mención Loperráez en el año 1787. Quedan por mencionar otros dos lugares: Rubialejos, donde hoy dicen Lega Rubiales y Plumarejos o Pinarejos, cuya ermita y Virgen siguen concentrando a muchos devotos y que perteneció al alfoz de Huerta de Rey.

    Con todos estos elementos, Arauzo de Miel alcanzó importancia y prosperidad y su concejo y sus vecinos merecieron el respeto de la comarca. Hay un dato que avala estas afirmaciones: A pesar de sus poderosos vecinos, Arauzo de Miel se mantuvo siempre en realengo, bajo la administración política de los reyes. Santo Domingo de Silos o Santo Domingo de Caleruega no crearon dominio; Caleruega tenia privilegio real para mantener en todo el reino, rebaños de hasta 10.000 ovejas, 1.000 vacas, 1.000 cerdos y 50 yeguas, pero no causó problemas en Arauzo.

    En el siglo XIV, Arauzo de Miel, que así se decía, tenía una economía saneada. Era behetría y su titular era don Ramiro Flórez de Guzmán que sólo percibía de cada vecino, al año, dos sueldos y de las viudas un sueldo. Entonces, (1350), era un submúltiplo del maravedí; de esta moneda pagaba al rey, anualmente, cuatrocientos, además de los servicios y monedas. En el año 1591 aparece Arauzo de Miel como cabeza del Partido de los Arauzos que reúne trece localidades y que suma 876 vecinos, más de 4.000 habitantes.

    En el siglo XVIII Arauzo aparece agregada al Partido de Aranda, pero mantiene la capitalidad de su jurisdicción sobre las villas de su antiguo partido. Del quebranto de las guerras contra los franceses y civiles, Arauzo de Miel se repuso pronto. En 1843, reunía en su casco 225 casas buenas y un excelente ayuntamiento. Funcionaban una preceptora eclesiástica y una escuela de niños y niñas bien dotadas. Su término amplio proporcionaba alguna maderas muy preferidas; se movía una industria de molinería y de curtidos. El vecindario lo componían entonces 442 habitantes.

    La prosperidad, como premio de la laboriosidad y a la buena condición de la gente, fue el premio para Arauzo de Miel. A mediados de este siglo, la población del concejo ascendía a 1.179 almas. Luego operaron sobre el tejido vecinal los cambios radicales en la vida de los poblamientos rurales (cambios agrícolas, económicos y sociales) y la emigración arrastró a muchos; pero las virtudes, el orgullo castellano y la dignidad de los arauzanos viven y crecen.

    Por todo lo que antecede, la Villa Arauzo de Miel puede construir su armería del siguiente modo, según la norma heráldica y la Historia que hemos resumido:

    Escudo partido: Primero, en gules, el castillo donjonado de Castilla, mazonado de sable y aclarado de azur, surmontado de azada y de espada de oro; segundo, en plata, pino de sinople, terrazado y en el jefe cinco estrellas rojas de seis puntas, puestas tres y dos.

Al timbre, corona real cerrada.

    Así, ajustado a la realidad de su vida, el escudo de Arauzo de Miel dirá a las gentes que siempre ha sido Castilla y que su origen estuvo en la voluntad de unos hombres como Arauzo o Arabigio Gemelo, quienes dice la escritura, vivieron y sirvieron con una mano en el trabajo , en este caso campesino, y con la otra mano defendieron su solar y sus ideales con la espada frente a los invasores árabes. En el otro campo, un árbol dice el interés económico y ecológico de Arauzo de Miel. Las cinco estrellas que lo surmontan son la mención heráldica de Bañuelos de Suso, o de arriba, de Tejerina, de Doña Santos, de Plumarejos y de Rubialejos, que, en su día, se unieron a Arauzo para hacerle más grande y más fuerte. Si el primer campo era de guerra (gules, castillo y espada), el segundo (plata) es de paz.


Es cuanto manifiesto según mi ideal y entender.

Burgos, 26 de Julio de 1998

El cronista oficial de la provincia

Fray Valentín de la Cruz

 

 

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