
CASAS DE LOS ESCUDOS- BREVES APUNTES SOBRE LA HISTORIA DE ARAUZO DE MIEL, BURGOS Y CASTILLA.
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La historia de Arauzo de Miel hace que podamos apreciar actualmente las huellas de la monumentalidad de alguno de sus edificios que nos acreditan la importancia de esta localidad, testimonio de un legado que indican su relevancia dentro del contexto geográfico y cultural de la zona.
Entre esos vetustos y señeros edificios destacan los que se hallan en las calles de la Iglesia y Real en las cercanías de la Parroquia de Santa Eulalia. Esa importancia se plasma en la llamada Casas de los Escudos y en otros inmuebles coetáneos y posteriores que, en general, tienen una cruz esculpida en piedra encima de la portada o entrada a aquellos, lo que indica la connotación y el posible destino religioso de los edificios a los que se hace referencia. Las citadas casas, en unos casos, eran centros docentes en donde se cursaban los primeros estudios de latín y otras disciplinas de letras y humanidades, y, en otros, lugar de residencia eclesiástica y nobiliaria. Esos alumnos que recibían las citadas enseñanzas posteriormente pasaban a Silos para completar su formación con el aprendizaje de materias pedagógicas superiores de filosofía y teología.
Esa influencia religiosa es lógica por el hecho de la proximidad de un contorno marcado por la veneración a dos santos tan destacados en la historia de la iglesia: Domingo de Guzmán y Domingo de Silos1, ya que el primero nació en Caleruega, en el año 1170, pasó parte de su infancia en Gumiel de Izán, donde recibió las primeras lecciones de un tío suyo, Arcipreste de la localidad, Gonzalo de Aza, y en cuya Villa nació su padre, Félix Fernán Ruiz, segundo hijo de don Ruiz Núñez de Guzmán, Señor de Guzmán en Campo de Roa, persona acaudalada y vinculado al linaje del monarca, Ordoño I. Su madre, Juana de Aza y Bazán, fue hija de don García Garcés, Señor de Aza y alférez Mayor de Castilla. A los 14 años se traslada Domingo a Palencia para recibir una formación de mayor rango. Se caracterizó por su generosidad hasta el punto de desprenderse de sus bienes a fin de socorrer a los más necesitados.
La tarea evangelizadora y difusión de la palabra de Cristo por diversos países2 fue uno de los objetivos prioritarios del monje en su peregrinaje por Europa y para ello fundó en 1215 la Orden de Predicadores, en sus dos ramas masculina y femenina. El Papa Honorio III promulgó el 22 de diciembre de 1216 la Bula de aprobación de la Orden y les concedió mediante documento escrito el apelativo de “Predicadores”. Otro pilar de su quehacer fue la fundación del Santo Rosario que según Pablo VI llegó a ser “el compendio de todo el Evangelio”, como ha reseñado el dominico Richard Cuadrado recientemente, quien, asimismo, ha puesto de relieve la importancia de la creación de las monjas dominicas Contemplativas que para Domingo de Caleruega son como “las raíces del gran árbol dominicano”. También destaca Cuadrado esa ingente labor y cualidades del Santo para difundir con su exquisita oratoria el mensaje cristiano. Santo Domingo falleció en Bolonia en 1221 y su canonización fue decretada por el Papa Gregorio IX en 1234.
Igualmente, la Villa de Silos se encuentra estrechamente vinculada al otro Santo: Domingo Manso, nacido en el año 1000 en la Rioja, en la localidad de Cañas, entre Nájera y Santo Domingo de la Calzada, falleciendo en el año 1073. Fue maestro de novicios y prior de la congregación de San Millán de la Cogolla. Su enfrentamiento con el entonces soberano del Reino de Navarra, don García de Nájera, que con su desmedida ambición aspiraba a llevarse parte de las riquezas del monasterio, provocó que tuviera que dejar su cargo de prior y que se trasladara a Burgos en donde encontró la acogida y protección del obispo de la ciudad y del rey Fernando I El Magno. Ambos le encomendaron en el año 1041 regentar el antiguo monasterio que se denominaba: San Sebastián de Silos, edificio que procedió a restaurar y que se convirtió en lugar emblemático de visita y peregrinación de todos los estamentos sociales con una rica y dilatada historia y que pasó a conocerse como el monasterio de Santo Domingo de Silos en lugar de la denominación anterior ya citada de San Sebastián de Silos.
En este centro religioso se puede escuchar una de las modalidades musicales artísticas mas sublime y con mayor prestigio, a nivel nacional e internacional: el canto gregoriano, canto monódico de excepcional belleza que sus monjes interpretan al unísono con gran calidad, recogimiento y espiritualidad.
Ambos Santos: Domingo de Silos y Domingo de Guzmán dieron un gran impulso a dos Órdenes religiosas: Domingo de Silos a la de los benedictinos, fundada por San Benito de Nursia, nacido en el año 480 y fallecido en Monte Casino en el año 543, que estableció la denominada “ Regula Benedictini” que en castellano es conocida como: “ Regla de San Benito“ a fin de regular el desarrollo de la vida monacal, en el sentido de que lo que santifica a la persona no solo es la oración, sino también el trabajo . De ahí la conocida expresión latina: “ora et labora”. Domingo de Guzmán fundó la Orden de los Dominicos que al igual que la de los benedictinos desempeñaron, junto a la Orden mendicante de los franciscanos- que basan sus postulados en la “imitatio Christi”- un papel primordial en la regeneración de la vida espiritual del Occidente cristiano3.
Estos nobles edificios de bella construcción sobresalen sobre todo en la plaza, sin perjuicio de poner de manifiesto la categoría de los demás. Si observamos en la Plaza Mayor
las que denominamos: “Las Casas de los Escudos” , podemos contemplar un hermoso edificio con dos escudos y aunque conste como fecha de edificación de “Las Casas” la de 1738 probablemente daten algunos elementos arquitectónicos de épocas precedentes de los siglos XVI y XVII ( 1738 es el año en el que reinaba en España Felipe V de Anjou, el primer monarca de la dinastía borbónica, nieto del monarca francés, Luis XIV, El Rey Sol, y bisnieto del soberano español Felipe IV de Austria y que accedió al trono después de salir victorioso en la Guerra de Sucesión contra el otro pretendiente a la Corona, el Archiduque Carlos de Austria, conflicto bélico originado al fallecer sin descendencia elúltimo monarca de los Austrias menores: Carlos II “El Hechizado” )..
La Cruz que se divisa en el escudo, mas a la derecha, según miramos de frente la fachada de “La Casa” puede que pertenezca a la Orden de Calatrava o Santo Domingo de Guzmán. Las opiniones de expertos que he recabado para concretar este tema me
han proporcionado versiones diferentes respecto a sus características y procedencia. Lo que si podemos afirmar con todo rigor es que en la parte superior de ese escudo consta la leyenda: ”JHS” (en latín: Jesus Hominun Salvator; en castellano: Jesús Salvador de los Hombres)- MARÍA. Alabado sea el Santísimo Sacramento”. Estas siglas como las de JHS se grababan confrecuencia en monumentos o edificios en piedra por razones de las limitaciones del escaso hueco de que se disponía para realizar la inscripción, sin que ello supusiera que no fuera inteligible su significado. En la lengua clásica griega, que era el idioma cultivado e ilustrado que se utilizaba en la antigua Roma, el sustantivo Jesús se escribía: “IHSUS o IHCUS”.Las primeras siglas cristianas se emplearon para designar a Dios- como muestra de veneración al Sumo Hacedor-: “DEUS o DS IHESUS” y a Jesús: “IHS CHRISTUS”.
También, pero más abajo, igualmente, encima del escudo, figura en castellano antiguo el lema: “A honra y gloria de Dios que puso medida y tasa se ha edificado esta obra para el dueño de esta casa”. En la parte inferior del escudo está esculpida otra leyenda en latín del siguiente tenor literal: “Sicut rossa ynter spina sic amicam mea ynter fillias”, cuya traducción en castellano es: “Así como la rosa entre las espinas, así mi amiga entre las hijas”.
Estas palabras se basan, a su vez, en la excelsa obra lírica de Salomón que se contienen en el Antiguo Testamento: “El Cantar de los Cantares”, Cántico que se plasma en una parábola, metáfora o alegoría que recoge el diálogo entre el esposo: Yhavé y la esposa: la Israel sometida y apresada. En el capítulo 2.1 la esposa dice: “Yo soy la rosa de Sarón/ y el lirio entre los valles”. A lo que el esposo contesta en el capítulo 2.2: “Como lirio entre las espinas/ así mi amiga entre las doncellas”. El versículo 2 de este último capítulo se interpreta en el sentido de que el cónyuge masculino hace alusión a cómo las rosas están por encima de las zarzas o espinas y, también, el lugar privilegiado que ocupa la esposa sobre todas las hijas de Adán.
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