
“El Cantar de los Cantares” forma parte de los Libros Sapienciales de la Biblia. Cántico del Antiguo Testamento que en hebreo se denomina: “Schir Haschrim”. Se ha considerado como una de las piezas líricas mas bella de gran ascendencia en la literatura mística. En concreto de notable influencia en nuestro país en Fray Luis de León, Arias Montano y San Juan de la Cruz.
En la otra casa colindante a la izquierda se halla otro escudo, que, aunque de características similares, tiene elementos decorativos que difieren del descrito con anterioridad, en cuya parte frontal quizás estuviera esculpida una cruz parecida o igual que la anterior. Lamentablemente esa superficie se encuentra lisa sin ningún símbolo, aunque la parte restante del escudo se observe con claridad en buenas condiciones. Al parecer ese espacio fue raspado con un hacha desapareciendo ese emblema. En la parte inferior del escudo figura la leyenda: “Por la fe moriré. La Bida (sic) que siempre veré. Que se pierda. Que se pierda. Año 1738”
En Santo Domingo de Silos existe una hermosa mansión nobiliaria que en la que consta una inscripción similar a la mencionada en el párrafo anterior, en la casona que en, su día, perteneció a una familia de hidalgos montañeses, originaria de la Comunidad Autónoma de Cantabria, que se asentó en la Villa de Silos a principios del siglo XVIII y cuyo apellido Setién es uno de los mas conocidos en la región santanderina. En esta casa solariega se encuentra actualmente el Hotel Tres Coronas. En el escudo del edificio figura la leyenda: “Vida que siempre muere, que se pierda. ¿Qué se pierde?”. A través de esta lectura grabada en el citado blasón se constata el hecho de la vinculación de esta localidad de Arauzo de Miel a Silos.
Por otra parte, hay que constatar que uno de los estudios más relevantes y documentados que se han realizado sobre determinados aspectos en donde se describen diversos aspectos de las regiones y provincias de España y los territorios hispánicos allende de nuestras frontera es el excelente trabajo relativo al diccionario de Pascual Madoz, obra de análisis, consulta y conocimiento que contiene amplios datos geográficos, sociales, artísticos, históricos y económicos que nos proporcionan una visión objetiva y pormenorizada de la realidad de esas zonas del país . Pascual Madoz4 realizó una ingente labor con esta obra completa de 16 volúmenes de 1845 a 1850, titulada: “Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar” Precisamente en el tomo II es donde se recoge una información exhaustiva, entre otras, de la provincia de Burgos y, en consecuencia, de la localidad de Arauzo de Miel. Este segundo ejemplar del diccionario se publicó en 1847.
Una de las obras mas relevante en la que se escudriñan las características históricas y la toponimia de “la Comarca de Los Arauzos” se debe a Valentín Dávila Jalón5 , cuyo estudio se refleja en su trabajo: ”Espigando en la historia: Burgos y su provincia”. En este sentido, alude el autor que en la comarca de que se trata “...uno en pos de otro, se asientan los pueblos que, así denominados, se diferencian por los apelativos “de Miel”, “de Salce” y “de la Torre”. Asimismo, y en cuanto a su etimología, especifica que: ”La grafía “ara” del nombre Arauzo es frecuente en la orilla derecha del Duero...” Igualmente plantea la disyuntiva de que ese término bien pudiera tener una procedencia cetíbera o tenga un origen vasco en base a que bastantes topónimos vascos la incorporan y menciona la hipótesis que quizás su significado se identifique con el de “llanura fría”. Uno de los autores mas importante que Canuto Merino elige como punto de referencia para su investigación sobre los Arauzos es precisamente al que estamos aludiendo en este párrafo (Dávila), quien señala en el siglo XII el sustantivo “Arauzo se escribía Arabuzo” y es en ese siglo y los siguientes c el autor manifiesta sus dudas en cuanto al empleo de los signos “b” y “u” y así precisa que las tres localidades de la zona recibían el nombre de “Arabuzo de Gemielle”, “Arabuzo de Salce” y “Arabuzo de illa Torre. Dávila, al igual que posteriormente nos describe Merino, indica que el sustantivo Gemielle alude a una determinada persona y que esa denominación experimenta transformaciones en el sentido de que también sería conocido el término como: Gemielle, Gemellus, Gemiel, Emiel y Miel. En cuanto al término Salce de la segunda localidad que citamos (Arauzo de Salce) se justifica que ese apelativo, según Dávila, se puso por ser una zona en la que existían numerosos sauces, existiendo datos fehacientes sobre ellos en el sentido que fueron talados en el siglo XVI al estimarse que podían ser dañinos para la “salud” de sus habitantes. Respecto a la expresión de Torre del tercer Arauzo mencionado su denominación se motiva por la circunstancia que fue creado el lugar “sobre el caserío de una fuerte guerrera”.
Dávila menciona la relevancia para la zona que tuvo la existencia de la ciudad romana, convento jurídico de especial importancia en la Hispania romana y cuya red viaria se comunicaba con La Rioja. Este camino sería en siglos sucesivos empleados por musulmanes que realizaron operaciones de castigo contra los cristianos en sus itinerarios desde San Esteban de Gormaz en dirección a La Riojay Navarra. Tenemos como ejemplo la incursión que Abderramán III efectuó a su vuelta de Navarra contra Burgos y el Monasterio de Cárdena donde destruyó gran parte de la ciudad y el Monasterio fue expoliado y devastado pasto de las llamas.
Alfonso I (739-757) logró recuperar estas tierras sin apenas oposición, ya que la zona estaba poco poblada por los musulmanes y el monarca de circunscribió a realizar expediciones consistentes en destrozar las propiedades de los musulmanes.
Hacia el año 912 el conde Gonzalo Téllez reconquistó la comarca de los Arauzos, aunque esta acción guerrera no fue definitiva, ya que los musulmanes durante los siglos X y principios del XI seguían hostigando a los cristianos hasta que finalmente fijan sus posiciones sin peligro que el enemigo aceche sus posesiones. Es el momento en que se inicia la repoblación y se construyen recintos amurallados, las torres fuertes y de vigías.
A pesar del percance de la derrota que sufrieron los cristianos en Clunia, en el año 1007, el avance de las tareas repobladoras era irreversible y los musulmanes paulatinamente tuvieron que retroceder.
Dávila menciona las donaciones que se efectuaron desde la comarca de los Arauzos al Monasterio de San Pedro de Arlanza por miembros pertenecientes al estamento nobiliario: Laín González, María Fortuniz y María Peláez, en los años 1044, 1062 y 1091, respectivamente.
Por otro lado, Dávila reflexiona sobre la carencia de fuentes documentales que podían haber proporcionado más conocimientos sobre la historia de la comarca y se lamenta del poco esmero y desidia de instituciones anteriores que no se percataron del valor de esos legajos, pergaminos y otros documentos con los que se hubiera podido con más claridad recosnstruir y saber más sobre nuestro pasado. De ahí la justificación que a su obra la haya denominado: “Espigando la Historia”, con la finalidad de estimular la investigación y llamar la atención para que las autoridades tomen conciencia de la importancia de esas fuentes y, en consecuencia, no se proceda a su destrucción. Hace referencia a ciertos documentos que se guardan sobre todo referidos a personas en los monasterios próximos como Santo Domingo de Silos, Santo Domingo de Guzmán en Caleruega, San pero de Arlanza , además de otros, pero lamentablemente los que puduieran corresponder alos concejos y localidades han desaparecido. Menciona algunos aspectos que si se han podido constatar como que en el siglo XIV los habitantes de Arauzo de Miel al igual que los otros dos Arauzos acudían los jueves al mercado que tenia lugar en Caleruega, en virtud del privilegio otorgado por Alfonso X El Sabio en el año 1277 a esta villa. Los tres concejos de los tres Arauzos tenían que proporcionar al convento de Santo Domingo “las tercias reales del pan, vino y menudo” por decisión del citado monarca, corroborada en 1284 por Sancho IV.
Finalmente Dávila hace alusión a que: “Arauzo de Miel era beetría (sic) que tenia por señor a a Ramiro Flores de Guzmán a quien daban, cada hombre casado dos sueldos , y la viuda un sueldo, cada año; y al Rey le pagaban por San Martín cuatro mil maravedís y diez sueldos, más servicio en monedas”.
También es importante resaltar las investigaciones llevadas a cabo sobre Arauzo de Miel que se incluyen en dos páginas Web redactadas por Canuto Merino Gayubas6 y la Diputación Provincial de Burgos7. En este sentido, cabe destacar la extensa labor histórica realizada por Merino desde la Prehistoria hasta la Edad Contemporánea que recoge con amplitud los datos y acontecimientos relativos a dicha localidad y que se reflejan en la citada página confeccionada por Ángeles Hernando. Además hay que destacar el libro editado por el mismo autor sobre otro de los Arauzos: Arauzo de Torre.
Arauzo de Miel se halla enclavada al sudoeste de la provincia burgalesa y forma parte de una zona geográfica intermedia entre lo que es sierra y ribera en un contorno cercano a localidades tan prestigiosas como Caleruega, patria de Santo Domingo de Guzmán y patrón de la provincia, Santo Domingo de Silos, Salas de los Infantes, Covarrubias, Peñaranda de Duero, Coruña del Conde, Peñalba de Castro, (en donde se hallan los vestigios de la ciudad de Clunia a la que posteriormente nos referiremos) Aranda de Duero,etc. villas con una importante y dilatada historia. Arauzo tiene un altitud de 1017 metros sobre el nivel del mar y un sano clima. Bañada por los ríos Aranzuelo y Bañuelos y otros de menor entidad como El Mayor (a pesar de su denominación), el Arroyo de Fuente Barda y la apreciada fuente de las Palomas, a la que la gente se desplaza ex profeso para recoger el agua tan saludable que mana de dicha fuente. Merino analiza la etimología de los términos Aranzuelo y Arauzo y estima la posibilidad en cuanto al primer sustantivo que sea una deformación de la palabra Arauzuelo.
Respecto al nombre de Arauzo reseña en cuanto a su procedencia las dos modalidades que se barajan, en el sentido de que pudiera ser de origen celtibérico o euskérico, en base a los testimonios bibliográficos investigados por Merino en relación con las obras de Dávila Jalón (ya citada), Claudio Sánchez Albornoz, Velasco Álvarez, Michelena y Ramón Menéndez Pidal.
Si nos basamos en la fuente celtibérica, Merino menciona que AR se traduce por corriente de agua o río y ARA o ARAN por ribera en torno al agua. De esas dos letras AR procederían, en su caso los nombres de Arandilla, Aranzuelo o Arauzo que se identifican con lugar frío. La otra alternativa que parece tener mas consistencia en el trabajo de Merino es el hecho de que la palabra primitiva fuera ARAOZ combinación de los vocablos euskéricos: ARA, variante de (A) ARAN y Ortz que en castellano se traducen por “valle” y “frío”.A mayor abundamiento los tres Arauzos se encuentran próximos a alguna zona que antaño fue repoblada por vascos
Merino, igualmente, alude a la tesis que esgrime Ramón Menéndez Pidal en base a los rasgos geográficos que estudió Pascual Madoz y vincula ARAOZ con otros términos de otras localidades situadas en otras provincias como Arahós en Lérida y Aragües y Aragüas en Huesca y define a Araoz como “llanura fría”.8 Lo cierto es que corrobora Menéndez Pidal ese hecho al afirmar que los vascones repoblaron esa zona en la Reconquista cristiana y pusieron nombre a diversas localidades cuya toponimia es de origen euskérico.
En el siglo XII el sustantivo con el que se conocía Arauzo era Arabuzo y Merino reseña como fonéticamente los vocablos de Arauzo de Miel han experimentado sucesivas modificaciones en el transcurso de los tiempos que aluden a una determinada persona: “Arabuzo de Gemielle, Gemellus, Gemiel y Miel”, mientras que Arauzo de Salce se denomina de esta forma porque en ese territorio eran numerosos “los sauces” y“Arauzo de illa Torre” recibió esa nomenclatura (de Torre) porque se construyó “sobre el caserío de una fuerte torre guerrera”
Los Arauzos, como indica Merino, pasaron a formar parte de la Merindad de Silos en 1334 y en el siglo XIV la población de la comarca se desplazaba habitualmente los jueves al mercado existente en Caleruega, en virtud del privilegio que el rey Alfonso X el Sabio otorgó a la localidad el 1 de septiembre de 1277 con la finalidad de beneficiar al convento como se reseña en el documento real: “por hacer bien y merced al convento”
Asimismo, es interesante la alusión de Merino al “Partido de los Arauzos” en su detallada obra ya citada. Con esta misma denominación en las postrimerías del siglo XIV las localidades que abarcaba dicho “Partido” eran los tres Arauzos: de Miel, de Torre y de Salce y además: Huerta del Rey, Hinojar del Rey, doña Santos, Baños de Valdearados, Valdeande, Espinosa de Cervera, La Gallega, Tubilla del Lago y Quintanarraya. Todos estos lugares consiguieron formar una mancomunidad de pastos para que su ganado pudiera deambular con libertad por territorios con una diversidad paisajística en los que se podía contemplar una abundante variedad de plantas, árboles , prados, llanura y montaña que satisfacían las necesidades alimenticias de ese ganado vacuno, caballar y lanar. La pretendida inclusión de Caleruega en el “Partido” planteó problemas que hubieron de resolverse mediante sentencia real.
Por otra parte, hay que reseñar la relativa proximidad a Arauzo de Miel del asentamiento de Clunia, una de las ciudades más relevantes del Imperio romano en el siglo I.
La Hispania romana se convirtió en escenario político de las divergencias entre los líderes romanos como Mario Y Silva o Sertorio y Pompeyo y éste y César, enfrentamiento que se saldó con la derrota de aquel. Cuando se establece el imperio de Octavio César Augusto en el año 27 las antiguas provincias en las que estaba organizada Hispania: la Citerior y Ulterior, creadas durante la República en el año 197 d. de C., se modifican y quedan configuradas en tres: la imperial Tarraconense, cuya capital fue Tarraco,( Tarragona) en la que se integran, entre otros conventos jurídicos, el de Clunia- y que figuró en la época precedente en la provincia Citerior-; la senatorial Bética, con la capital en Hispalis; y la imperial Lusitania, cuya capital fue Emérita Augusta (Mérida)- ambas formaron parte de la provincia que se denominó Ulterior.
La antigua Colonia Clunia Sulpicia tenía una población para la época aproximadamente de 30.000 habitantes. Situada en el término municipal de Peñalba de Castro y próxima a Coruña del Conde. Las excavaciones de esta interesante urbe que ya se hallaba localizada toman un nuevo impulso en 1958 bajo la dirección de Palol. El Foro, el Teatro, las Termas, la Basílica etc. nos revelan la importancia de ese conjunto urbanístico. Precisamente el historiador Luis García de Valdeavellano9 en su obra inconclusa “Historia de España” señalaba que Galba, gobernador de la provincia la Tarraconense, en donde se hallaba enclavado el convento jurídico de Clunia, como hemos indicado en el párrafo precedente, fue proclamado emperador de Roma en esta ciudad, en el año 69 de nuestra era, hecho insólito al ser el primer mandatario imperial romano designado fuera de la Ciudad Eterna y que acredita la importancia de Clunia en aquellos tiempos.
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