
Cuando falleció asesinado el último conde castellano GarcíaSánchez el condado fue heredado por la esposa Munia Mayor hermana de García II y esposa de Sancho el Mayor de Navarra. El asesinato del conde se fraguó cuando se desplazó a León con motivo de haber contraído sus esponsales con Doña Sancha, infanta leonesa. En este sentido, indica Valdeavellano20 que don Ramón Menéndez Pidal logró conocer la realidad histórica de este magnicidio a través de del texto de los juglares denominado: el Romanz del infant García. Fue el momento en el que miembros pertenecientes a ladinastía de los Vela, que habitaban en territorios de los Somoza en las cumbres montañosas leonesas: Rodrigo, Diego e Iñigo, enemigos del linaje de Fernán González, que odiaban a sus descendientes, aprovecharon para matar a García en el instante que el joven conde salía del palacio real leonés después del encuentro con su amada Sancha. Sancho El Mayor no fue ajeno a ese homicidio, de esa “venganza de sangre al estilo germánico” ya que el astuto monarca navarro era el que se beneficiaba dinásticamente de esa eliminación, ya que al no existir varón en la línea de sucesión la beneficiada con la herencia del condado de Castilla fue su esposa Munia Mayor y así pudo controlar Sancho III el condado y designar al segundo hijo del matrimonio, el joven Fernando, rey de Castilla. Fueron precisamente los poderosos hombres de de este condado y los infanzones21 los que impusieron al ambicioso reypamplonés, el citado Sancho, que, el ya reseñado segundo hijo de Sancho, Fernando, fuera el sustituto de García como primer mandatario de Castillay, en consecuencia, de este modoaquélla permanecería con sus propias señas de identidad, sin que el primer hijo, heredero de Navarra, pudiera tener opción para interferirse en los asuntos castellanos.
No obstante, Sancho demostró aprecio por Castilla y no permitió que el condado castellano se diluyera en sus relaciones con León. Es mas recuperó los territorios de los que se apropió Alfonso V, el monarca leonés, y que pertenecieron a Castilla.
En el año 1035 cuando Fernando pasa a ser soberano de Castilla conocido como Fernando I El Magno, que lograría en el año 1037 derrotar al monarca leonés Bermudo III en Tamarón y conseguir de este modo la unificación de los dos reinos de Castilla y León, con predominio del primero.
Fernán González, el primer conde de Castilla y artífice de la independencia autonomista de la región frente al centralismo leonés, adquirió en el transcurso de la historia el matiz de héroe legendario y mítico, apoyado por la valentía de cántabros, vascones y celtíberos que caminaron conjuntamente hacia la formación de un país libre con una clases sociales aperturistas con tendencia a lo comunitario en contraposición al hermetismo de una sociedad rígida y jerarquizada como la leonesa. Cuantos testimonios nos relatan esa riqueza y heterogeneidad de Castilla como han constatado y han reflejado en sus investigaciones historiadores tan ilustres, algunos ya citados, como Menéndez Pidal, Sánchez Albornoz, Vicens Vives, Anselmo Carretero, Pérez de Urbel y tantos otros que han resaltado la identidad y pluralidad de Castilla y cómo va extendiendo su perímetro desde el norte a la zona meridional del Duero. Tanto el poema de Fernán González como el del Cantar del Mío Cid constituyen un exponente de la existencia de esa Castilla foral que destaca Claudio Sánchez Albornoz22 y que analiza su ampliaciónhasta la Extremadura castellana cuando se efectúa la repoblación entre los ríos Duero y Tajo.
Hay que reconocer las dotes para la política y la intriga tan común para aquella época de Fernán González y en su haber está en que fue el iniciador de la independencia castellana22 . Su aureola fue incrementada en los cantares de gesta, en el engrandecimiento de su figura y en esa mitificación de su persona como se refleja en los siguientes versos:
“Quiso Dios al buen Conde esta gracia fazer
que moros y cristianos non le podían vencer.”
Respecto a la lengua castellana, ésta se confirma como idioma que alcanzará cotas sublimes en el discurrir de los tiempos tanto por su extensión como por la calidad y abundancia de obras literarias. En el siglo X surgen los primeros manuscritos en los que se utiliza ya la lengua vulgar o romance, como atestigua Vadeavellano.24 En San Millán de la Cogolla se escriben las denominadas “ Glosas Emilianenses” y en Silos las “Glosas Silenses”. Estos documentos se consideran como punto de partida del empleo del castellano, cuya difusión es simultánea al auge y ampliación de los territorios de Castilla. El idioma glosa a través de diversos poemas las gestas de los guerreros castellanos, en los que se contiene cierta animadversión hacia los leoneses y musulmanes. Distintos cantares25 y 26 como el “Poema de Fernán González”, “”El Cantar de los Siete Infantes De Lara”, el de la “Condesa Traidora” etc. constituyen el preludio del famoso “Cantar del Mío Cid”, uno de los poemas más brillantes de la literatura medieval y que constituye el exponente mas relevante del afianzamiento de la lengua castellana.
El hecho de que el latín fuera en principio la lengua cultano desvirtúa el valor de las lenguas nacionales, romances o vulgares que con el tiempo pasan a ser idiomas o dialectos no solamente para intercambiar palabras mediante la comunicación y el diálogo, sino se transforman en lenguas donde se utiliza la escritura y, por consiguiente, se emplean expresiones eruditas e ilustradas. Hay indudablemente una diversidad de lenguas como el castellano, el leonés, el gallego que corresponden a la monarquía castellano-leonesa, en donde paulatinamente se va consolidandoel castellano como la lengua mas relevante como consecuencia de la hegemonía de Castilla sobre las otras dos regiones.
Este auge de las lenguas romances no impidió que el latín continuara utilizándose tanto en poemas como en la prosa de carácter eclesiástico y laico. Los protagonistasdel comienzo de la redacción delcastellano escrito fueron tanto miembros del estamento nobiliario como del clero y, en este sentido, y cuando nos referimos a la poesía se clasificó la misma en mester de juglaría y mester de clerecía. Los poemas de la primera modalidad revestían un matiz mas popular y en la segunda modalidad se empleaba un lenguaje mas instruidoy culto. Así en la primera versión se pueden incluir, entre otras piezas literarias el “Poema de Fernán González” y el “Cantar del Mío Cid” y en la segunda las de Gonzalo de Berceo y otras obras anónimas, como “los Libros de Apolonio y Alexandre” y “Llanto por la pérdida de Jerusalén.” Por otra parte hay que reseñar que el gran artífice de la prosa castellana fue Alfonso X EL Sabio que tuvo la virtud de recopilar en un obra de consulta todos los conocimientos de su tiempo. Además es autor de una abundante producción literaria y son famosas sus Cantigas escritas en gallego en las que acredita mediante varios poemas la calidad de sus versos dedicados a glosar a la Virgen.
El castellano27 que nace en Cantabria se afianza y extiende a la vez que el Condado y Reino de Castilla y se impone sobre otros dialectos como los mozárabes debido a su dinamismo y es precisamente en la zona de la ciudad de Burgosdonde se reafirma y cobra un empuje que es admitido por aquellas tierras que paulatinamente se van cristianizando. En definitiva, Burgos se convierte en el punto de referencia de la lengua castellana a lo que contribuye la entidad y la relevancia de la urbe. Las tres obras literarias arquetipos del predominio de las lenguas castellana, alemana y francesa serían “el Cantar del Mío Cid”,“el Cantar de los Nibelungos”, y “el Cantar de Roldán”.
El Cantar o Poema del Mío Cid es el textomas relevante de la literatura épica medieval hispana. El único manuscrito y ejemplar original del texto se conserva en la Biblioteca Nacional y parece que la autoría del libro, denominaciónque se utilizapor los investigadores por su amplitud, pudiera corresponder a Per Abbat o Pedro Abad, como menciona López Estrada,28 aunque aún hoy subyace la incógnita de si Abad fue verdaderamente el autor, copista o coautor de la obra. También existen distintoscriterios en cuanto a la datación del códice, ya que se barajan los años 1207 o 1307, nada menos que un siglo transcurren desde estos dos años, donde hay que tener, además, en cuenta las posteriores transformaciones que hubieran podido efectuarse y que propician argumentos para que las versiones conocidas “a posteriori” quizás difieran del documento original, de ahí que se planteela duda de cómo era realmente el manuscrito original. El protagonista y cuyas gestas glosa el Poema es Don Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid”, perteneciente al estamento nobliliario en la modalidad de los infanzones, que forman parte del grupo de los ricos homes y del colectivo de los denominados hidalgos, como así hace constar López Estrada en base al testimonio de Ramón Menéndez Pidal que recoge en su obra: “La España del Cid”.
EL Poema se centra conforme a su contenido en tres acontecimientos relativos a la vida y andanzas del mítico personaje y que analiza López Estrada.
Por una parte, se hace referencia al destierro del Cid desde Vivar, (localidad muy cercana a Burgos en la ruta septentrional hacia Cantabria)en donde el valeroso guerrero tenía su señorío. Alfonso VI hace caso de unas falsas acusaciones contra don Rodrigo que le imputaban el hecho de haberse quedado con alguna de las parias que correspondía abonar a Motamid, rey musulmán de Sevilla, al monarca cristiano y en virtud de esta presunta apropiación indebida en 1079 y también, por otra parte, el hecho que se atribuyera al Cidser protagonista de intrigar para que se no se observaran en 1081 los pactos que el rey de Toledotenía con su soberano, Alfonso, dieron lugar a que se desencadenara la denominada “ira regia” ira real y en virtud de la cual el rey adopta la decisión de proceder a la consideración que el Cidno había respetado la fidelidad que obligatoriamente debía prestar a su señor (Alfonso VI) y, en consecuencia,tiene que cumplir la pena del exilio, junto con sus partidarios.
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