
Según García Guinea el término Cantabria35 quizás proceda de las palabras “Cant-Iber”, que se traduce por “montañas del Ebro”.Ya los romanos hacen alusión a que los cántabros se concentraban en torno a los maniantales del río Ebro. Precisamente fue en la localidad de Aradillos en donde los romanos encontraron la mas tenaz oposición. Una vez sometidos los cántabros después de grandes dificultades para las legiones romanas se fundó la ciudad de Julióbriga cerca de Reinosa, cuyos vestigios se pueden encontrar y visitar en Retortillo. Julióbriga fue uno de los enclaves mas importantes de la romanización y la urbe mas relevante de Cantabria. La localidad de Fontibre, donde nace el Ebro, se halla situada a ocho kilómetros de Reinosa. El agua que mana delas fuentes procedentes de las cumbres y que propician el nacimiento del caudaloso río a su paso por diversas provincias hispanas nos rememora la creación de los dos sustantivos “Iberia y Cantabria (Kant-Iber)”. La repoblación hacia la meseta comienza en la parte meridional de estas montañas en el siglo VIII, de ahí la denominación de estos valles de Población de Suso y Población de Yuso.
Asimismo, Carlos González Echegaray36 describe cómo la popularidad de los cántabros se fraguó a raíz de las guerras cántabras contra Roma. Cantabria fue el último foco de una feroz oposición a Roma que obligó a Augusto a tener que desplazarse a la Península para dirigir personalmente las operaciones desde Sesigama (Sasamón). González especifica que Aracilium fue el principal enclave de resistencia de lo cántabros y quizás corresponda actualmente a la localidad de Aradillos a una distancia de Reinosa de 7 km.
La unión matrimonial ente Ermesinda, hija de don Pelayo y Alfonso, hijo del duque de Cantabria propició que Cantabria se integrara en el reino astur con un protagonismo especial. La invasión árabe fomentó el hecho de que los habitantes cristianos de la Meseta se desplazaran al norte. Aniquilada la ciudad de Amaya esta población se mezcló con los cántabros y Alfonso I comenzó las riazzas para incorporar a esos cristianos y así es como tiene lugar la“desertización” de la Tierra de Campos( Campi Gothorum), como pone de relieve el autor.
Por otra parte, González reseña que con Alfonso II “El Casto” es el momento en el que comienzan a expandirse por la Mesetalos cristianos godo-cántabros y se inicia una repoblación en sentido contrario a las incursiones árabes hacia el norte. Esos habitantes en su doble condición de labriegos y guerreros, con monjes y clérigos fueron los “foramontanos” que partieron de Malacoria, que quizás pudiera corresponder actualmente a la localidad de Mazcuerras, según el autor. La repoblación de Castilla tiene su reflejo en Brañosera que tiene en su haber el mérito de ser el lugar con el primer fuero de España y en Amaya que se repuebla en el año 860.
Peralta hace referencia a esos primeros colonos del norte cuya singularidad se manifiesta en sus características sociales diferentes de la sociedad hermética y jerarquizada del reino leonés. Grupo heterogéneo compuesto de caballeros villanos, propietarios en libertad, hidalgos, labriegos gurereros etc. En definitiva fueron gentes que habitaban la franja cantábrica entre los ríos Deva y Nervión los principales artífices de esa Reconquista que se realizó en diferentes etapas con la repoblación en una primera fase hasta el Duero y posteriormente en los territorios entre los ríos elDuero y Tajo para pasar en una fase mas tardía a la zona del Levante y Andalucía. Peralta alude a cómo Justo Pérez de Urbel ratifica esa aseveración de la importancia de la aportación de los cántabros y junto a ellos los vascos. Esa mezcla étnica de cántabros, godos, autrigones y várdulos forma el principal elemento protagonistade esa labor de repoblación.
También Peralta37 hace referencia a cómo en las postrimerías del siglo VIII los cántabros son los protagonistas que emprendenesa tarea repobladora e inician el camino hacia los nuevos territorios en donde asumen el reto de esa labor y así describe ese acontecimiento: “desde los brumososvalles de Cantabria bajan los primeros colonizadores–repobladores en grandes carretas tiradas por bueyes, aquellos “foramontanos”,por Reinosa, por el puerto del Escudo, por el portillo de Lunada, por el puerto de los Tornos, y también a través del valle de Mena...”. Cita, asimismo, como dos de los bastiones adalides de esa repoblación los abades Vitulo y Ervigio.Vitulo levantó una iglesia en torno a Villarcaryo y a esa zona ya la denominó Castilla, cuyo existencia data, como ya hemos reseñado en la citada obra de Vadevellano, del año 800.(Luis García de Valdeavellano. “Historia de España”Capítulo VII. Pp.122-141)En este sentido,38 el día y lugar se remonta al 15 de septiembre de dicho año, en un monasterio, ya desaparecido, del valle de Mena situado en la localidad de Taranco. Precisamente en un documento escrito relativo a unos terrenos del abad Vitulo aparece la frase en latín “...Bardulia quae nunc vocatur Castella...” que en castellano se traduce por “Bardulia que desde ahora llamaremos Castilla”.
Ya a comienzos del siglo X en Castilla, y una vez que fallece el conde Diego Rodriguez Porcelos, existen tres condes que se disputan el mando de Castilla: Gonzalo Téllez que seautotitula, conde de Lantarón y Cerezo; Nuño Núñez que se hace llamar conde de Castilla y que controla el territorio que abarca desde la zona de Campóo hasta la demarcación de Esgueva y Gonzalo Fernández, conde de Lara y Burgos. En el momento que Fernán González es designado por Ramiro II conde de Lara, Cerezo, Burgos, Lantarón y Álava es cuando se fragua la unión de todos esos condados que se refunden en uno solo: el Condado de Castilla que adquiere su independencia con Fernán González a quien le sustituirían, ya como condes castellanos: García I Fernández conocido con el apelativo “El de las Manos Blancas”; Sancho I García “El de los Buenos Fueros”; y García II Sánchez. Tras el fallecimiento de este último conde el condado fue heredado por su hermana, Doña Munia Mayor que había contraído matrimonio con el monarca Sancho III el Mayor de Navarra. Este rey concedió el título de primer rey de Castilla a su hijo Fernando I el Magno.
Por otra parte, hay que constatar que en elaño 930 dos gruposse disputaron el control sobre Castilla: uno la entidad familiar aglutinada en torno a Gonzalo Fernández, padre posiblemente de Fernán González, contrario al dominio leonés y el otro grupo formado en torno a Fernando Ansúrez más proclive al rey de León. En esta pugna vencería el heredero del primero, Fernán González conde de Lara. Posteriormente fue conde de Castilla, Lantarón y Álava y en el 939 participó con arrojo y valor en la batalla de Simancas y en el 940 procedió a que Sepúlveda fuera repoblada. Era contrario a la imposición de los soberanos leoneses y propicia la existencia de una Castilla con una tierra y unos habitantes distintos de la población leonesa, con una estructura social que en nada se parecía a la leonesa y esas características propias y singulares de los castellanos son las que pone de manifiesto Claudio Sánchez Albornoz. Castilla es un rico mosaico donde se mezclan grupos étnicos diferentes preibéricos, ibéricos y celtas: Autrigones, Caristios, Várdulos, Berones, Turmódigos, Cántabros, Vascones etc. Climas y espacios geográficos variados con zonas secas y lluviosas y paisajes diferentes.
Gonzalo Fernández39 tenía como uno de sus objetivos prioritarios la recuperación de Aza y del contorno de los tres Arauzos. En este sentido fue Gonzalo Téllez, conde de Lantarón en el año 903 y de Cerezo en el 913 el que en el 912 logre la reconquista de los Arauzos, sin perjuicio de que estas localidades sufran continuasaceifas o razzias guerreras de los musulmanes. Estas incursiones propició que los cristianos tuvieran que defenderse y construir murallas, torres y otros materiales para preservar su integridad ante el acoso sarraceno.
Aunque ya he hecho referencia a Fernán González merece resaltar mas pormenorizadamente ciertos datos relativos a él, teniendo en cuenta su aportación esencial en el proceso que culminó en la independencia de Castilla. Su carácter indomable, inteligencia, astucia, habilidad y valentía propiciaron que los castellanos tuvieran un líder que les condujo a la formación de esa Castilla, que ya hemos reseñado anteriormente, y que se fraguó primero como condado y posteriormente como reino, ambos independientes.40 En el año 932 ya existe una referencia escrita a él como conde de Castilla. Su matrimonio con Sancha, unida por lazos fraternales con el rey de Navarra, García Sánchez y la reina leonesa, consolida su situación y prestigio. Sus ansias independentistas siempre fueron observadas con recelo desde el reino de León, aunque había prestado su apoyo al monarca Ramiro II en el conflicto bélico en el triunfo de Simancas contra Abd al-Ramán III. No obstante Ramiro II posteriormente mandó apresarlo junto al conde de Saldaña, Diego Muñoz por no acatar las indicaciones del soberano. Fue pronto puesto en libertad a cambio de prestar juramento de fidelidad al rey y tuvo que dejar su título condal que se transfirió a su acérrimo enemigo: Asur Fernández. Fernán González retorna a la Corte y es rehabilitado en el año 947 por Ramiro II para volver a ser el dignatario que vuelve a ostentar el cargo de conde del que fue despojado. El monarca se percató de que era necesario su apoyo para garantizar la zona fronteriza del Duero acosada por los musulmanes. A mayor abundamiento su posición se reafirma como consecuencia del matrimonio del hijo de Ramiro II, Ordoño III con su hija Urraca. Hasta la muerte de Ramiro II no vuelve el conde castellano a intrigar e ir contra su propio yerno en el problema sucesorio que se entabla entre Ordoño y Sancho el Craso, apoyando a éste. El hecho de que saliera victorioso Ordoño en esta pugna obliga al conde a prestar juramento de fidelidad a Ordoño que había repudiado a Urraca por la traición de su suegro. En el año 956 fallece Ordoño y el conde castellano tiene visos de apoyar a Sancho el Craso su sucesor, pero otra vez se retracta y conspira a fin de que Ordoño IV pudiera ser el nuevo soberano que contrajo matrimonio con su hija Urraca, viuda de Ordoño III En el año 960 retorna Sancho a la monarquía leonesa a quien prestó su ayuga Abd al-Ramán III y la soberana de Navarra Toda. De nuevo Fernán González es apresado. Milagrosamente el conde sale airoso de la nueva situación, ya que solicitó su entrega Al-Hakam II. Se produjo un pacto entre Sancho el Craso de León y García Sánchez I de Navarra y en virtud de ese acuerdo el conde contrajo esponsales con Urraca hija de García Sánchez I. Puesto en libertad se asentó en territorio de Castilla, en donde la independencia de la región fue ya una realidad. En el año 970 murió en la ciudadde Burgos: ”Caput Castellae”.
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